dimarts, 19 d’abril de 2016

Menjars i records

Hace unos días trabajamos en la clase de español 2 el tema de las comidas. Comentamos cómo algunos sabores están en nuestro ADN desde que somos pequeños y cómo al volver a oler y saborear esas comidas nos transportan a momentos especiales de nuestra vida. Cinco alumnas de la clase de español nos han hablado de esas comidas y recuerdos.




El tiramisú de sabor no es una comida especial, no es algo más que un postre rico. No lo he visto de otra manera hasta que mi hermana se fue de casa y se independizó para trabajar en la parte italiana de Suiza y luego para hacer su aprendizaje allí. No la veía muchos fines de semana y siempre que ella venía a casa le gustaba hacer un tiramisú con nosotros. Por esto el tiramisú empezó a significar algo más para mí. Es el postre favorito de mi hermana y es tiempo junto a ella. Más tarde conoció a su novio allí y hizo tiramisú para él y su familia en muchas ocasiones. El tiramisú, que es solo una mezcla de mascarpone, quark, azúcar, azúcar de vainilla, azúcar de glas, biscochos y fresas, hecho con amor, tiene el poder de ser algo muy especial y en este caso de reunir familias, como ahora que gracias a Dios mi hermana está feliz, casada y todos estamos felices por ella.

Porque de todas las maneras cuando comes, cuenta siempre el amor a las personas con quien lo disfrutas, las personas para quienes haces una comida. El tiempo juntos deja buenos recuerdos, no es solo el gusto, es el tiempo que pasas con alguien que quieres. Es hacerles felices y pasarlo bien juntos. Así cuenta el amor con lo que está preparada una comida. 

El tiramisú se prepara cortando primero las fresas, batiendo la nata en un bol, mesclando lo bien con quark y mascarpone. Después se ponen los biscochos en un recipiente, se añade el azúcar de vainilla y también el azúcar de glas arriba de los biscochos. Para hacer los biscochos más suaves y para que entre bien el azúcar y sea más dulce, se echa un líquido, lo mejor es un zumo de limón, se ponen las frutas encima y arriba se cubre todo con la mezcla de mascarpone y quark. 

Al fin para decorarlo bien se puede usar canela. Como mi madrina, que es cocinera, siempre ha dicho, un poco de canela al día hace feliz. Creo que un tiramisú de fresas decorado con un dibujo de canela seguro que hace que se nos acelere el corazón y que veamos la vida de manera más alegre. 

Marina Hess 



Cuando era niña me turbaba ir de vacaciones a mi pueblo. Allí todo el mundo me conocía. Mi pueblo, en Senegal, era tranquilo, hacía mucho calor pues siempre hay sol. Cuando llueve, el olor de la tierra mojada mezclado con las plantas te hace sentir y vivir algo inexplicable.

En nuestra casa había una granja con vacas, cabras, corderos y algunas gallinas. Mi querida abuela preparaba siempre unos cereales que acompañábamos con leche de animales criados en nuestra granja. Esta comida tan sencilla tenía un olor y un sabor único que nunca olvidaré y ese olor sigue siendo único a día de hoy cuando preparo esta comida. Aunque no sea una comida típica al cien por cien, me recuerda, traslada a mi infancia y me hace muy feliz. 

Khatieu Ndiaye Epseye 



La vista es impresionante. Mis ojos ya están acostumbrados a las pequeñas montañas verdes y al la calidad que tiene el mar en esta isla mediterránea. El sol me encandila y de repente, estoy en un lugar tan lejos del calor que mi piel siente aquí, en la terraza.

Era un sábado, mi padre estaba en la cocina cocinando. Yo, estaba aburrida. Quería salir y jugar con mis amigas pero estaba en la casa de mi padre, que ya no vivía con nosotras, mi madre y yo. Pero, ni siquiera podía ver la casa de los vecinos, pues del cielo estaban cayendo cristales de nieve. Tampoco tenía ganas de ponerme tanta ropa para poderme escapar del frio que había fuera. 

La cocina trajo un olor muy conocido a arroz dulce con leche. Una comida que todo el mundo comía los sábados por la tarde. Era muy rica y muy fácil de hacer, tan fácil, que mi padre podría hacerlo, y eso, al mismo tiempo que leía el periódico. Pero tenía que asegurarse que la leche no se quemara y el arroz nunca tenía prisa de terminar su proceso de ablandar, especialmente cuando una niña pequeña tenía mucha hambre. Mientras los esquiadores gritaban en la tele, mi estomago empezaba gritar por el “Grøt”, que es el nombre noruego de esa comida. Al final pude sentarme. Puse una cuchara de mantequilla en medio del Grøt, por arriba, puse azúcar y canela. Tenía que esperar un ratito más para que la mantequilla se derritiera, y cuando por fin pude sentir el sabor de la mezcla del arroz dulce con el azúcar, la canela y la mantequilla, todo junto, olvide que estaba tan aburrida y que extrañaba a mis amigas y a mi madre. Ya era sábado y podía estar con mi padre, un día más. 

Christine Holdahl



Cuando era pequeña en mi casa celebrábamos la fiesta navideña con muchas y diferentes comidas tradicionales. Una de las comidas más especiales en mi país en esta fiesta se llama ¨banica¨ en búlgaro. Los ingredientes son: pasta fina y fresca, huevos, queso blanco con sal, aceite de semillas, yogur y bicarbonato sódico. Se pone de manera especial en una cacerola y se hornea. Normalmente se come todo el año para el desayuno o a la merienda, pero en Navidad se ponen en el momento de la preparación pequeñas hojas con deseos (suertes) para todos. Son deseos de salud, suerte, ganar la lotería, un nuevo coche, felicidad y muchos más. También se pone dentro de la comida una moneda grande de plata que significa todos los deseos juntos. Cada persona elije un trozo de ¨banica¨ y el papel que le sabe es la suerte que tendrá en el nuevo año.

Esta comida era muy especial para mí de pequeña porque nos reuníamos en la mesa con toda la familia y celebrábamos todos juntos el año nuevo. Era muy divertido sobre todo para los niños.

PETYA 




En mi casa, cuando era pequeña, comíamos arroz amarillo. Pero lo comíamos solo en los días especiales, cuando teníamos algo que celebrar. Por ejemplo en una boda o fiestas grandes etc.

Comer arroz amarillo trae suerte,según los indonesios. Es una costumbre y un plato de Indonesia. Nací en Holanda pero mis padres nacieron en Indonesia.

A mi me gusta mucho el arroz amarillo, en Indonesia se llama ‘nasikuning’. El arroz amarillo me recuerda cuando era pequeña, en las fiestas grandes, donde había muchos platos rellenos con arroz amarillo. Me gustaba el olor, el color y el sabor.Se come arroz amarillo junto con otros platos, por ejemplo con los huevos, las verduras o un poquito de tempeh. La cúrcuma le da el color amarillo, el coco hace el arroz suave y las hierbas, como las hojas de limón y el limoncillo le da un sabor excelente.

Dulcey Ramsahay

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